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Cristo: ¿verdad que libera o esclavos suyos?

¿Como es esto libertad con tantas exigencias?

Cuando se habla de libertad, lo ultimo que esta palabra quiere decir es que podemos tomar acciones en nosotros sin que estas sean de interés alguno de las otras personas, o que nuestros intereses se queden, cualesquiera que sean, en nosotros mismos. Inclusive se puede decir que la libertad va mas allá del hecho de reconocer que la ley física de Newton parece mas escrita para la vida que para el mundo de la propia física, cuando nos volvemos rebeldes sin causa parecemos olvidar esta sencilla premisa de que a cada acción, le sigue una reacción. Muchas veces pensamos que la libertad es hacer lo que queramos sin tener en cuenta las consecuencias de lo que hicimos, pero el concepto de libertad va mas allá.

La palabra de Dios dice: y conocerás la verdad y la verdad os hará libres. Y ante la infaltable pregunta de un neófito (yo me incluyo!) de cual es la verdad, pues la palabra también lo aclara: yo soy el camino, la verdad y la vida. Dice Jesús de si mismo. Pero es Él quien dice: el que cree en mi, es necesario que crea como lo dice la escritura. Mas adelante, el que me ama, cumple mis mandamientos, y lo ratifica: por que me dicen señor señor y no hacen lo que yo mando? Así que es claro dos cosas: Jesús es el Señor, y Él se lo toma en serio, el gobierna en nuestras vidas con autoridad y ante la decadencia de la iglesia cristiana de hoy en día, se imponen los mandamientos de este duro Señor (parábola de los talentos). Cual es la libertad entonces? Si estamos sometidos a todas estas cosas? Bueno, no vamos a hablar de la ya clara libertad que da el Señor sobre el pecado. Pero hay que aclarar que esta libertad es de dos tipos:

Si la paga del pecado es muerte, como Jesús pagó por el pecado de aquel que le crea de corazón y que con su boca confiese que Jesús es el Señor, bueno, mas que con su boca con su vida, pues hemos sido libertados en primer lugar de la muerte, pues ya hemos sido justificados por gracia. Somos libres de un estado al que ya estábamos condenados, la muerte nos tenia en sus manos, pero somos libres por que hemos sido liberados.

Pero en segunda instancia Somos libres, en una forma mas practica, de las ataduras del pecado por el cumplimiento de su ley, dejando claro que toda maldición proviene del incumplimiento de la ley que Dios manda. Siempre he puesto este ejemplo, cuando digo que me gustaría que no me gustaran las mujeres, mis amigos me miran como si estuvieran peligrando a mi lado, pero yo les explico con el siguiente ejemplo: comemos por que tenemos que comer, y es rico… QUIEN LO DUDA! Pero no seria mejor que esta necesidad no estuviera en nosotros?, de tal forma que solo lo hiciéremos de vez en cuando como un gusto y nada mas? No seria mejor no depender? Esta es una necesidad que duele cuando no es suplida, se convierte en una debilidad, casi en una falencia. Pues bien, ¡como quisiera poder apreciar la belleza de una mujer sin que por dentro se … bueno ya saben… tantas cosas¡ !como desearía no tener que depender de ellas como con la comida, que es como una necesidad que duele si no es suplida! Y no hablo de una necesidad enfermiza! ¿Por que hombre puede vivir sin mujer?, bueno, si están pensando en ese tipo de hombre, pues… hay que recordar que ha ocasiones que ellos mismos prefieren que no los llamen así! Y en ultima instancia, ellos necesitan de un hombre en remplazo de una mujer (no discutiremos esta parte).  Bueno para volver a el cuento, esto es lo que hace la ley, nos libera de aquellas cosas que nos hacen prisioneros de si y que nos causan mal, (tengo que mencionar que la necesidad de una mujer no es mala) esto es el pecado, pero en una forma mas practica, al menos, no tenemos que morir para disfrutarlo!

Pero de forma plausible surge otra gran interrogante, en un capitulo de los Simpson, el Ministro recibe una llamada de Flanders, el cual sin duda busca guía espiritual pero este absorto por su ya común preocupación por “los pecados” le contesta que si alguna vez ha leído la biblia…técnicamente… todo es pecado! Contesta el ministro.  Entonces: ser libre significa ser mas esclavo que nunca?, excluyendo el tema de la libertad del pecado, ser libre es que nuestra mente sea cautiva de la mente de Jesús? Necesariamente tenemos que obedecer todas leyes? Y tenemos que pensar como este personaje? Tendemos a pensar que sí, que Jesús es Dios, pero… Él es un poco aburrido para el estilo de vida de muchos de nosotros, Es… es como para los de la tercera edad! O para las personas de otro siglo! Somos libres si es que imponemos todas estas reglas que muchas veces o no entendemos o parecen no tener sentido? Personalmente (hablo de mi experiencia particular) me gusta alabarle pero, no precisamente levantando las manos y batiéndolas y/o dando gritos de jubilo y menos danzando. Se puede cantar de pie y sin tanta emotividad, aunque la palabra de Dios muestra otra cosa? Generalmente se cree que al imponer mi voluntad, y bajo el criterio propio de que no estoy haciendo mal contra Dios, soy libre.

En estos últimos tiempos las excusas abundan: los jóvenes (lastimosamente los cristianos son los primeros en hablar así) tenemos derecho a tener nuestra novia, y si usamos condón pues no pasa nada, igual ya casi nos casamos (ese ya casi es en unos años); o los adultos aplican eso de papaya puesta papaya partida; en los negocios si no lo hago yo pues lo hace otro; todos lo hacen y si yo no lo hago, quien lleva la papita a la casa?; ese versículo esta fuera del contexto tiempo-espacio-socio-cultural-étnico-geográfico-ligústico y además tiene una variación de traducción en unas ramas y no hay que mencionar que Jesús estaba hablando a los APÓSTOLES que fueron JUDÍOS¡ así que no se aplica, no es para nosotros (este pretexto lo usan los de la alta critica).  O en ultimas una mala palabra salida de nuestra boca pues no es nada, por que el conoce mi corazón (este pretexto si que me causa risa!) y si no me tomo unos traguitos y no me rumbeo con los manes de la universidad pues van a pensar que esto es muy aburrido, y nunca se van a convertir, ASÍ ES QUE SE GANA A LA GENTE!  CON LA MENTE ABIERTA! Pero todas estas vanas palabras no están mas salidas de la realidad cristiana.

Como entonces es que somos libres, si con tantas leyes que ningún hombre puede cumplir, nuestra vida esta mas cercada que nunca?

Ya desde la época renacentista (siglo XIV), mucho antes de la revolución francesa donde se dio oficialmente la declaración de los derechos humanos, ya el hombre era un ser libre, reconociendo esta libertad como la posibilidad de que un hombre escoja el camino por el cual el quiere ser feliz, como el albedrio que dentro de las circunstancias propias y personales, tiene un hombre para poder tomar una decisión de cómo alcanzar la felicidad. Ahora, al reconocer a Jesús como ese camino, estamos legitimisando su autoridad, al escogerlo como camino participamos de un cohecho en el cual reconocemos su superioridad. Esta es una primera característica que debemos tener en cuenta de la figura de Jesús en nuestras vidas, que Él se convierte en nuestra única y mas alta autoridad.

Ahora como toda autoridad, esta implícita en ella normas, normas de comportamiento que precisamente le hacen autoridad. Pero la segunda característica de esta autoridad es que le hemos reconocido como tal, lo que le hace una autoridad legitima, es decir, operante pragmáticamente y de forma positiva. Al reconocerle como autoridad legítima nos sometemos a sus leyes, mandatos, normas y estilo de vida. Le endilgamos poder para actuar sobre todo campo que le hayamos entregado, en nuestro caso inclusive nuestras voluntades.

Donde queda pues la libertada al someternos ante una autoridad tan amplia y dura? Pues seguimos siendo totalmente libres, por que el tener una autoridad legitima quiere decir que somos nosotros los que le hemos reconocido, hemos sido nosotros mismos los que hemos escogido el camino para ser felices. Pues no existe poder legitimado que no haya sido reconocido por la propia voluntad.

Por hecho axiomático, es claro que cuando no se cumplen normas, decretos o leyes, no hay autoridad imperante, es decir que no se ha reconocido a una autoridad legitima. Si no cumplimos las leyes no somos cristianos. Así suene duro, Jesús lo aclaro no pocas veces. Un maestro me enseño que estar en un parqueadero no me hace carro, y el estar cada sábado en la iglesia tampoco me hace cristiano.

El elector primario se convierte en ciudadano después de firmar una especie de contrato, sellado con el voto, en donde, bajo el titulo de ciudadano el se somete a cumplir la ley que rige ese estado y a cambio el podrá disfrutar de las bondades que ofrece esta ciudad o estado, eres libre de ir a otro lugar y vivir allí si no te gustan las leyes, pero seguramente queras disfrutar de los bienes que estas leyes ofrecen. Ante la infracción de la ley, este ciudadano ejerciendo su libertad será sometido a un castigo. A pesar de esto, el es considerado libre. Ahora, si el llegase a omitir la ley de tal forma que gravase tanto la autoridad, seria privado de la libertad y no podrá ejercer muchos de sus derechos, esta clausula del contrato también fue admitida por este ciudadano al ejercer su voto y tendrá que someterse inclusive a dejar su bien mas preciado e inclusive inalienable: la libertad. Si se niega a someterse al castigo que previamente acepto, pues las autoridades respectivas buscaran someterle por la fuerza para ejercer justicia.

Si has entendido mi ejemplo, pues tu eres el ciudadano que algún día firmo el contrato con Jesús, al reconocerle como EL SEÑOR! Y el salvador. Es nuestra obligación el acatar sus leyes, y cada situación desagradable no proviene de Él, sino mas bien del incumplimiento de sus leyes. A diferencia de toda autoridad humana, las leyes de Dios no tienen falla, y como dice Eclesiastés el cumplir las leyes del Señor son el todo del hombre. El cumplir las leyes de Dios son la verdadera libertad, Jesús aclara que sus mandamientos no son gravosos, pero si lo es nuestra voluntad y nuestros propios deseos.

Empezamos pues a ejercer nuestra libertad desde el primer momento en el que Jesús tomó control de nuestras vidas, y la única forma de vivir esta libertad no es mas que permitiendo que Cristo se legitime como autoridad en nuestra vida. Aquí nuestro libre albedrio toma otra connotación y no ejerce mas ante la autoridad.

3Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo[1] (gálatas 5)

Comentarios»

1. Isidro Garzon - mayo 29, 2013

muy bien presentdo . No somos cristianos porque si,lo somos por entrega voluntaria y sometimiento a sus ordenanzas. Bendiciones


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